jueves, 6 de diciembre de 2012

Sin miedo a sentir...


Tenemos un miedo irracional a ser heridos, tal vez porque pensamos que esas heridas que aparezcan pueden nunca sanar o porque nos hemos acostumbrado a que el único estado de animo válido y aceptable es la felicidad. Por miedo a ser heridos nos negamos la posibilidad de sentir, bloqueamos nuestros sentidos para que no nos permitan experimentar las cosquillas en el estómago cuando vemos a otra persona, o la emoción y ansiedad de recibir una llamada, o lo sublime de una simple mirada, de un gesto que lo dice todo. Por miedo a ser heridos nos negamos la posibilidad de ilusionarnos, de soñar despiertos, de hacer planes (a veces sin sentido). Por miedo a ser heridos pasamos por alto la posibilidad de conocer a personas increíbles, de experimentar situaciones únicas, de ser, de estar, de vivir. 

Sinceramente pienso que la felicidad es importante pero sólo podemos ser felices si sabemos qué es ser infelices, si nunca hemos experimentado la tristeza, no sabremos apreciar cuando realmente tenemos la felicidad en nuestras manos y la dejaremos ir sin disfrutarla, sin aprovecharla, sin sentirla. Es por eso que es hora de permitir que nuestros instintos nos guíen, de dejarnos llevar por la vida, de permitir que la vida fluya. Es tiempo de darnos la oportunidad de dejar a un lado nuestro miedos, es el momento de sentir...


viernes, 16 de noviembre de 2012

Recordando...

Hoy me reencontré con este pedacito de mi vida que había olvidado. Durante muchos años fui seguidora de Ángela Botero López y, obviamente, de sus poemas. Realmente no recordaba por qué eran tan atractivos para mi y hoy, cuando leí este me di cuenta que ella es casi como yo: sentimental, ingenua, sensible, soñadora...


LAS AMARGURAS
(Ángela Botero)
¿Que qué me molesta, me irrita, me roba la calma, me saca de quicio?
Pues. casi todo y casi nada. Todo depende de cómo y dónde estén mis hormonas en ese instante y de cuántas endorfinas circulen en mi cerebro.
Pero si se trata de hacer un listado, aquí va:
Las palabras que están de más.
La gente que te miente para no hacerte daño.
La tensión que se me instala en los dientes.
Las "cosas de la edad", sin importar cuáles sean.
Las lágrimas que no salen. Y siguen sin salir.
Las maletas. Nunca resultan ser las adecuadas.
No tener sesenta centímetros de cintura.
La espuma de las bañeras. No es como la de las películas.
Mi corazón, a veces, por ser tan ingenuo y tonto.
Las moscas gorditas negras.
El perfumado melón.
Lo que parece ser y no es.
La salsa bechamel.
Las multitudes.
Todo lo que está perdido.

La letra menuda.
La precisión de las matemáticas.
Ese pedacito que falta.
Esas ganas de vomitar que me dan a veces.
La gente perfecta.
Los domingos y días de fiesta de 6:00 a 9:00 p.m.
Los recuerdos incordios.