De nuevo Jorge Drexler me hace reflexionar con las letras de sus canciones. Aunque es muy evidente que esta canción se refiere a al don de fluir siguiendo una melodía (bailar), en mi generó una serie de reflexiones alrededor de la actitud que he tratado de tener ante la vida últimamente.
Muchas veces deseamos tanto algo o a alguien que tratamos de forzar las cosas, nos empeñamos en que nuestra vida siga la ruta que creemos es la que nos hará felices. Hacemos hasta lo imposible para que la vida sea como la hemos planeado o como creemos que debe ser, nos obsesionamos, nos encaprichamos sin darnos cuenta de que a nuestro alrededor hay muchas opciones distintas. Lastimamos a los que intentan hacernos felices porque simplemente no son lo que nosotros tenemos en mente, no son lo que hemos planeado.
No estoy muy segura de si creo o no en el destino pero sí estoy segura de que no siempre lo que creemos perfecto para nosotros es lo que más nos conviene, de que la vida nos tiene preparadas cosas maravillosas, momentos llenos de aprendizaje, sólo debemos dejarlas fluir, así como respiramos, simplemente hay que dejar que la vida nos lleve por los caminos adecuados...
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